Página 3 - Historia de la Industria Armera

La industria armera

 La fabricación de armas en la cuenca del Deba está muy unida a la producción ferrona. Desde sus orígenes inician el arte de forjar armas destacándose por este producto, denominando a este área como Zona Armera. Comprendida entre Placencia-Soraluze, Eibar, Elgoibar y Ermua; en menor medida también Mondragón, Elorrio y otras localidades. Sin duda será Placencia-Soraluze quien esté considerada como el punto central ya que el establecimiento de la Real Fábrica de Armas, en su localidad dota a ésta de una importancia absoluta. Ya que todas las armas fabricadas pasaban por esta Real Fábrica para ser examinadas y expedidas.
La primera noticia registrada sobre la fabricación de armas en Eibar data de 1482. El documento cita una partida de dos lombardas fabricadas en Eibar por un encargo del duque de Medina Sidonia. Como anécdota resta decir que el traslado de estos cañones desde Eibar hasta la desembocadura del Deba, se hizo mediante ochenta parejas de bueyes. Este dato sí es significativo ya que demuestra que la producción armera es anterior a esta fecha.
A lo largo del siglo XVII la industria crece considerablemente. Las guerras y los pedidos de los nobles hacían que los armeros trabajasen sin parar. En 1735, la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas interviene en el sector armero y asume la responsabilidad de esta industria con respecto a su producción y a sus sistema gremial, establecido siglos atrás. Cajeros, llaveros, cañonistas y aparejeros representaban a los cuatro gremios que formaban el eje de esta producción. Estos se encuentran sometidos bajo la tutela de la Compañía, quien por una parte fijaba todos los precios y salarios ( a veces sin ser bien aceptados) pero con la seriedad del cobro asegurado.
Sin embargo, llega un momento en el que la Compañía no puede soportar el peso gremial y quiebra siendo asumida por la Compañía de Filipinas. Aunque los intentos de ésta en un principio son eficientes no tarda en llegar al mismo fin que su antecesora y es en 1865 cuando definitivamente los gremios desaparecen dando paso al sistema capitalista. Además, las técnicas de fabricación se revolucionan debido a los avances tecnológicos y aparecen nuevos sistemas de percusión. La llave de chispa es sustituida por el pistón, la aparición de la pólvora sin humo permitió el desarrollo de mecanismos semi-automáticos y automáticos que revolucionaron la armería, y así las armas de repetición se generalizaron tras la invención del revólver.
Este paso es crucial puesto que aparecen por vez primera los talleres propiedad de los empresarios y la competencia de mercado entre los mismos. De esta manera, aparecen las firmas “Orbea Hermanos”, “Larrañaga “, “Anitua y Charola”, “Gárate y Anitua”... en Eibar. En Placencia-Soraluze es “Euscalduna” una de las más destacadas.
En un censo electoral de principios del siglo XX se observan estos datos: Eibar contaba con 1.149 armeros; Placencia-Soraluze con 257 y Elgoibar con 103.
El mercado libre se impone paulatinamente y comienzan algunos fabricantes a ofertar precios más ventajosos para el gobierno lo que repercute en ellos mismos. Y es en 1900 cuando Eibar despunta entre el resto de localidades y asciende vertiginosamente su carrera industrial.
La fabricación armera se dispara tal y como comprobamos con estos datos:
  • en 1887 se fabrican 130.000 piezas
  • en 1900, 200.000 piezas
  • en 1908, 484.000 piezas
La Primera Guerra Mundial (1914-1919) trajo gran cantidad de pedidos y a su finalización Eibar vivió una de las crisis más fuertes. Stocks almacenados que no se podían vender, aranceles americanos que impedían la exportación de armas eibarresas a Estados Unidos y la no oficialidad en la prueba de nuestras armas frente a otros países europeos, hacían que la venta fuera cada vez más difícil, creando una gran competencia en los mercados.
ArmeríaEsta situación acarreó la búsqueda de nuevos elementos aprovechando la tecnología armera. Es el período de la reconversión. De esta forma, firmas como “Gárate, Anitua y Cía”, “Beistegui Hermanos” y “Orbea Hermanos”, pasaron de fabricar arma corta a la producción de bicicletas. Otras empresas como “Alfa” prefirieron ajustarse a la máquina de coser y “Olave, Solozabal y Cía” se inclinaron por material de oficina. Se puede decir que este es el máximo ejemplo de supervivencia y transformación industrial que ha dado esta localidad frente a las adversidades.
La diversificación de productos que se producen a partir de la década de los 50 son el referente del carácter emprendedor y dinámico eibarrés.
Por otra parte, esta industria ha sufrido varias crisis de las cuales siempre ha salido diezmada aunque no aniquilada. Hacia la década de los 80 la crisis siderometalúrgica que azota a todo este sector también afecta negativamente a la industria armera. Algunas de las empresas se unificaron formando un grupo reconvertido, sin embargo aquello fracasó y una década más tarde inicia el periodo de recuperación y restablecimiento.
Hoy en día este sector es muy reducido en número aunque su producción comprende armas de caza de lujo. Las piezas fabricadas anualmente son escasas pero su calidad es excelente.
Es de destacar, que aun habiendo pasado cinco siglos desde la primera noticia de fabricación el sistema de producción de arma artesanal sigue manteniéndose casi intacto de no ser por las fases de mecanización. El resto se sigue elaborando a mano, respetando cada individuo su especialidad cañonista, culatero, basculero y montador.




Las Reales fábricas de Armas


ANTECEDENTES DE LAS DE GUIPUZCOA Y VIZCAYA


La forja de armas en las ferrerías vascas, primero las llamadas blancas y después las de fuego, se pierde en la nebulosa histórica de los tiempos. Constituye un detalle muy significativo el hecho de que desde la época llamada prehistórica hayan llegado hasta nosotros algunas expresiones, casi intactas, como “aizagai”, dardo; “aizkona”, jabalina, “aizto” cuchillo y algunas más, que sitúan su origen en la llamada “edad de piedra”, cuando todavía no se conocía el hierro. “Aitz”, en euskera, significa roca o peña.
Coinciden los historiadores en la afirmación de que desde tiempos remotos se templaron aceros en las aguas de nuestros ríos y regatas. Se forjaron espadas, picas (lanzas) y armaduras en las ferrerías de Mondragón-Arrasate, Bilbao, Tolosa, Peñacerrada, Marquina, Elorrio y otros varios lugares de la geografía del País Vasco.
El hierro de Vizcaya, tan apetecido por los ferrones nacionales y extranjeros, como el acerado de Mondragón-Arrasate y Tolosa, constituyeron el principal elemento que impulsó esta artesanía de una manera pasmosa.
Coadyuvó a ello la existencia de grandes bosques que proporcionaron los medios para la elaboración del carbón vegetal que se empleaba en las primitivas ferrerías, lo mismo que las numerosa y pendientes regatas que después se utilizaron para obtener la energia hidraulica que movía los martinetes de las forjas.
A la comarca de la cuenca del Deva se le ha atribuido, por varios historiadores, el inicio de la fabricación de las armas de fuego manuales en España, anticipándose asimismo a la de algunos otros países europeos. Los distintos ingenios artilleros que precedieron a las armas portátiles hy la progresiva mejora de la pólvora, dieron origen al “palo de fuego o trueno” escopetas, espingardas, arcabuces, etc., que  continuando con los fusiles, carabinas y pistolas, ha permitido llegar hasta las actuales que se elaboran en la zona, en un in interrumpido proceso de varios siglos. No es, pues, de ahora, ni siquiera reciente, la industria armera de la comarca eibarresa.
Es preciso remontar cinco siglos para estudiar su trayectoria.
Al llegar a este punto, conviene apuntar un detalle que puede parecer insignificante: las escasas noticias que directamente nos ha legado los artesanos vascos, particularmente a causa del desconocimiento que tenían del idioma castellano. No deja de ser un factor adverso para el investigador, aunque con el recurso de los registros oficiales y legajos de documentos protocolizados por los escribanos que, indudablemente, tienen mucha importancia, mayor trascendencia hubieran tenido de haberse podido complementar con una  información detallada de los primeros.
Durante el siglo XV, los propios Reyes Católicos confirmaron por medio de sus pragmáticas la importancia de las armería vasca, al referirse de forma masiva a los artesanos que se ocupaban de la provisión de armamento para los Reales Ejércitos (1)
Desde muy antiguo tronaron nuestros arcabuces en Europa y luego en América, como también fueron los primeros en dar la vuelta al mundo en la gran proeza realizada por Juan Sebastian de Elcano (2)
 
  • (1) Reales pragmáticas de los Reyes Católicos --- 19 de octubre de 1488 y 20 de enero de 1489 – ordenando que no se saquen armas del reino desde las armerías de Guipuzcoa  y Vizcaya, ni de Vitoria, y se destine toda la producción para la defensa de las posesiones de Sicilia. 
  • (2) José de Arteche. ELCANO, Sdad. Guipuzcoana de Ediciones  y Publicaciones. San Sebastian, 1969, p. 60. de Guipúzcoa y Vizcaia,  procedian asimismo gran parte de los pertrechos , desde los cañones, falconetes, bombardas, armaduras, ballestas,lanzas, saetas y escopetas, hasta el menaje de las despensas y artes de pesca, pasando por una fragua completa con sus barquines, yunques y tobera. La calidad y al propio tiempo la mayor baratura determinaron a los organizadores a preferir para sus adquisiciones el País Vasco.

Enlaces de interés histórico







Bittor Sarasketa Suinaga 

(1864-1930)

Nació en el en el año 1864 en el caserío Azpiri del valle de Mandiola y falleció el 15 de julio del año 1930. De origen humilde, empezó de aprendiz en Ardanza, con el industrial 'Makalarro' pero pronto despuntó gracias a su gran dedicación al trabajo. Maestro armero de reconocido prestigio, creó y dirigió una de las mayores fábricas de armas de Eibar.
En la matrícula industrial de 1887 aparece un taller de armas correspondiente a Sarasqueta en el que declaraba una ocupación media de un operario hasta el año 1895, situándose con una media de seis hasta el año 1898.

En 1899 se asoció, ya que carecía de capital, con  Francisco Cortaberría y José Urizar creando "Sarasqueta, Cortaberría y Cía." En octubre de 1906 se quedó él solo con la industria y asoció a sus seis hijos a la empresa.

Sin duda alguna, Bittor Sarasketa sintió  pasión por el trabajo perfecto, con un alto grado de exigencia. Cuando el Banco de Pruebas inauguró su galería de tiro, Bittor Sarasketa fue el primero en acudir, porque, según  decía, no era suficiente limitarse a las pruebas oficiales: había que hacer otras voluntarias que diesen a las armas un prestigio de buena fabricación e inventó un aparato para la prueba de escopetas.

Por otro lado, Bittor Sarasketa  apoyó desde el primer momento la idea de la fundación de la Escuela de Armería

Obtuvo numerosos premios a nivel internacional por la calidad de sus productos, como el logrado en la Exposición de Buenos Aires en 1910. Era el proveedor de escopetas de la familia real.

La fabrica Victor Sarasqueta en 1912
A lo largo de su vida industrial han sido muchas las patentes que logró Sarasketa: en el año 1.890, por un "Bastón escopeta sistema EGOKIA"; en el año 1.891, por " Diversas clases de listas de las armas de fuego, para mejorar la puntería"; en el 1.897  por registrar la marca Nº 5596 (figura de una liebre y las iniciales V.S.) para distinguir sus armas de fuego y especialmente las escopetas. En el año 1.909, por una nueva escopeta de caza denominada EDER.







Ignacio  Ugartechea Ugarteburu

1899 - 1937
Fabricante de armas establecido en Eibar. En 1926 figura a su nombre la patente nº97164, por "un nuevo tipo de pistola, de percusión central, de dos tiros" Se encuentra entre los que sometieron producción de armas largas al Banco de Pruebas de Eibar, donde utilizó como contraseña identificativa las iniciales I.U. en el interior de un óvalo, y tras adquirir el taller de armas que fuera de Antonio Aldazabal Areta, en 1928 solicitó la marca EL CASCO (Nº71761), como derivación de la marca Nº35761 registrada en 1919 por aquel fabricante.
También en 1928 solicito registro del dibujo industrial Nº6216, aplicable a un catálogo de armas de fuego, y por estas fechas adoptaría como marca la que actualmente utiliza esta firma, un escudo coronado por un yelmo y dividido en dos cuarteles verticales, figurando en uno las armas de Guipúzcoa y en el otro el nombre "U-GAR-TE-CHE-A".




Los Zuloaga, dinastía de armeros y artistas vascos


La personalidad artístico-laboral de Eusebio Zuloaga (1808-1898), hijo del armero eibarrés Blas de Zuloaga, es la creadora   de una amplia biografía, todavía  pendiente de ser escrita y publicada. Sus conocimientos en distintas facetas del arte decorativo así lo exigen.
Placido Zuloaga en su taller.
Cuadro pintado por su hijo Ignacio Zuloaga
Algunos períodos de su activa existencia, como muchas de sus obras, se detallaron en la obra «Los Zuloaga, dinastía de artistas vascos». Eusébio Zuloaga irradia arte mediante su depurado dibujo en el y cincelado, en el damasquinado del que fue iniciador, en la forja artística, etc. Practicó curiosos experimentos sobre los aceros y la cerámica, y registró algunas patentes. Estos dones de dinamismo y creatividad los transmitió, particularmente, a sus hijos
Plácido, el innovador de procedimiento de ejecución del damasquinado, y Daniel, el gran ceramista, cuyas obras causan admiración y alabanza.
Fue el último que ostentó el preciado título de «Arcabucero de S. M.» desde el año 1844. Diez años antes obtuvo el de Teniente de Armero Mayor de la Real Armería y lo ejerció en Palacio junto a su padre, hasta que éste ascendiera al cargo de Armero Mayor de dicho establecimiento.






Jerónimo Maguregui Arrieta
(1932 - 2011)

Nació el 11 de abril del año 1932, en el caserío Oruntze, del valle Larruskain de Markina, y murió el 6 de febrero del año 2011. De origen humilde, a los 17 años, comenzó su andadura de armero en el taller de su tío Francisco Maguregui, quien le instruyo en el oficio de la armería en la especialidad de culatero, tres años después tras jubilarse su tío, pasó a formar parte de la plantilla de la fábrica de armas Luis Arrizabalaga, que fabricaba varios modelos de escopeta fina de caza y competición, fue en este taller donde adquirió destreza y conocimientos en el campo de la especialidad en la fabricación de culatas realizadas sobre plano o medidas especiales.


En 1959, el conocido fabricante D. Víctor Sarasqueta, hijo del fundador de la fábrica que llevaba su nombre, le ofreció ocupar el cargo de encargado de la sección de cajeros (culateros),  en aquella época la producción de armas de  caza era muy elevada y la necesidad de aumentar la producción se hizo inminente, ante tal reto, ideó un sistema de mecanización de culatas que reducía el empleo de la mano de obra de manera importante, llegando a culatar entre dos y tres escopetas diarias por operario, todo un logro, teniendo en cuenta que anteriormente un operario a penas culataba una escopeta por jornada de trabajo.


Por exigencias del mercado, fue ampliando conocimientos en el sector de la escopeta de competición, incansable trabajador, comenzó a dedicar su tiempo libre a fabricar culatas personalizadas  a escopetas de distintas marcas y modalidades, obteniendo de inmediato celebridad entre los aficionados a las modalidades de plato y pichón, propiciándole la oportunidad de elaborar culatas para  competidores de prestigioso renombre. Según sus propias anotaciones, entre 1965 y 1976, fabricó a mano en medidas especiales 367 culatas, muchas de las cuales eran escopetas de reconocidas marcas como Perazzi, Beretta, Browning, Purdey, etc.  

A finales del año 1978, constituye su propio  taller armero, ubicado en el nº 28 de la calle T. Anitua de Eibar, que se denomina ARMAS MAGUREGUI, con la marca de fabricante S.E., asociando a su hijo Ramón Maguregui, para dedicárse a la  reparación de toda clase de armas de caza en sus distintas modalidades y marcas tanto nacionales como extranjeras, al tiempo que inicia una pequeña producción  de armas, fabricando Escopetas y Rifles Express de tipo yuxtapuesto, destacándose  entre las escopetas, el modelo Especial Competición Nº1 y Nº2, cuyas características técnicas y de diseño las dotaban de cualidades apropiadas para ejercer la modalidad de Tiro de Pichón, cuya disciplina de competición estuvo muy de moda en esa época. El citado modelo iba dotado de un sistema MONO-GATILLO AUTOMÁTICO PATENTADO Nº503575 - Código Internacional F41C19/00 de fecha 30/6/1981, que fue ideado por él mismo.

Aunque los Maguregui fabricaron en su taller rifles de cerrojo de tipo Mauser, y también algún Express de tipo superpuesto, la mayoría eran de tipo yuxtapuesto, existiendo unas pocas unidades que fueron fabricados para otras marcas de las cuales destacan, los Rifles Express MAXIM, que entre 1985 y 1990, fabricaron para la Armería Ravell de Barcelona, para cuya construcción utilizaron cañones Belgas de la prestigiosa firma Delcourt. 


En el año 1992, consiguen  hacerse  con  una  máquina  para  estriar  cañones,  de  la  mítica  firma americana, "Pratt & Whitney Co. Hartford Conn. U.S.A."  con la que producen sus primeros cañones de tipo octogonal, que fueron estriados para el fabricante de Rifles de Avancarga ANCHU, dando como resultado una calidad espectacular, en ese mismo año, en Atlanta, dos de los rifles producidos por la citada firma, obtuvieron importantes premios al haber conseguido altas puntuaciones de precisión, competiendo entre más de doscientos participantes, con armas de las más prestigiosas firmas mundiales. Al poco tiempo, fabricaban los primeros cañones Express Demiblok, en los calibres 8x57JRS y 9,3x74R., con una innovadora modalidad de ejecución, que denominaron de Construcción Integral, la cual consistía en que la banda central y los demás elementos, iban totalmente ajustadas a mano sobre la sección central del eje de los tubos, respetando la alineación y paralelismo, utilizando para la unión soldadura de baja fusión, cuyo objetivo final era  lograr la disminución de los efectos de las tensiones que producen los disparos,  obteniendo en consecuencia una mayor precisión.




Avelino Arrieta
(1898 - 1979)
Avelino Arrieta nació en el año 1898 en el caserío Arriaga, de la localidad Guipuzcoana de Elgoibar y falleció el 6 de octubre de 1979. 
En el año 1917, con tan solo 19 años, el joven Avelino Arrieta trabajaba en la fábrica de pistolas ASTRA de la localidad Vizcaína de Guernica, donde residió varios años en una época marcada por la I Guerra Mundial en la que la demanda de armas portátiles llego a ser muy elevada.  A su regreso a su localidad natal, Avelino emprende su carrera profesional instalándose por cuenta propia en un viejo taller conocido por Etxezarra, con la firma “Avelino Arrieta” donde pone en práctica sus conocimientos adaptándolos  a la fabricación  de la escopeta paralela, trabajando inicialmente para diferentes fabricantes establecidos en Eibar. Debido a su especial talento, muy pronto empezó a destacar por sus escopetas, llegando a fabricar a destacadas personalidades como el Rey Alfonso XIII, quien poseía una colección de  las mejores escopetas de Europa. Pero al estallar la  guerra Civil Española, el trabajo empezó a faltar, los pedidos eran muy escasos, incluso para los grandes fabricantes de la zona, en esas circunstancias Avelino tuvo que hacer uso de su imaginación desempeñando múltiples ocupaciones para sacar adelante a su familia con seis hijos y tratar de subsistir a la contienda.

En 1940 al finalizar oficialmente la guerra Civil Española, animado por su hijo José, fundaron “Arrieta y Compañía” (A.C.) asociando a sus dos sobrinos Juan José Arrieta y Pablo Etxaniz, así como al amigo Juan José Etxabe, estableciéndose en la calle Santa Ana, donde fueron creciendo  hasta que cinco años después  se reubican en un taller más amplio en la calle Ermuaran-bide, y en 1960 se trasladan al emplazamiento actual de la calle Morkaiko, ése último traslado coincidió con la incorporación a la firma de Víctor, el otro hijo varón de Avelino, pasando a denominar a la Razón Social “Manufacturas Arrieta”  continuando con el mismo punzón de prueba (A.C.) Arrieta y Cía). aunque las ventas eran mayoritariamente nacionales hasta ese momento muy pronto fueron abriendo fronteras tanto en el mercado Europeo como Americano. Avelino transmitió a sus hijos todos sus conocimientos y buen hacer y  trabajo junto a ellos hasta muy avanzada edad.

José Arrieta, hijo de Avelino Arrieta
fundador de la firma Arrieta y Cia





El Banco Oficial de Pruebas de Armas.- Consta que desde el siglo XVI se practicaba la prueba de los cañones de arcabuz. La trágica riada del 30 de Junio de 1830 arrasó el Probadero gremial que venía funcionando en Placencia de las Armas. Posteriomente fueron los armeros quienes montaron uno particular en Eibar con objeto de mantener el prestigio de los fabricantes junto con la garantía de seguridad de las armas de fuego.
Como en algunos países europeos habianse instalado los Bancos de Pruebas con carácter oficial y bajo protección estatal, se solicitó repetidas veces al Estado para que se estableciera en Eibar un Banco de Pruebas de Armas que tuviera igual rango que aquellos a todos lo efectos, puesto que las armas que se exportaban eran nuevamente sometidas a pruebas en sus puntos de destino para el marcaje de garantía oficial.
Banco de Pruebas de Eibar 1929




Por ley de 31-1-1915 se dispuso la creación de los Bancos de Prueba. Y por real orden 6-12-1919 se autorizó definitivamente el establecimiento del Banco de Pruebas de Armas de Eibar.


La historia armera de nuestro país, tiene muy presente a los investigadores que gracias a su obstinada dedicación proporcionaron una nueva dimensión al mundo de las armas la cual fue provechosa también para nuestros  fabricantes que dieron un nuevo giro a sus producciones.

RESUMEN HISTÓRICO SOBRE EL ORIGEN DE LAS PÓLVORAS MODERNAS - PIROXILADAS

La historia de las pólvoras modernas comienza con la creación de compuestos explosivos obtenidos al tratar ciertas sustancias orgánicas con ácido nítrico.
En 1832 el químico francés Henri Braconnot descubrió que la acción del ácido nítrico concentrado sobre el almidón o las fibras leñosas producía un cuerpo ligero y combustible al que dio el nombre de <<xilidina>>.
Años más tarde, otro químico francés, Jean-Baptiste Dumás trató de las misma forma papel y cartón y obtuvo una sustancia análoga que llamó <<nitramidina>>.
Pero los productos obtenidos eran muy inestables y no se les pudo dar un empleo práctico.
El suizo Schönbein realizó, hacia finales de 1845, una mejora sustancial al tratar el algodón con una mezcla de ácido nítrico y sulfúrico, pero durante un tiempo muy breve, para evitar una alteración de las sustancia fibrosa. Este último producto adopto el nombre de fulmicotón, el químico francés Pelouze propuso el nombre de <<piróxilo>>, que designó, en un principio, a todos los derivados nitrados de las sustancias leñosas.
La primera fabricación de fulmicotón se inició en el Bouchet, en 1845, y seguidamente en el Moulin-Blanc, cerca de Brest.
A partir de esta época, en toda Europa se realizaron numerosísimos ensayos y esperiencias que fueron decepcionantes y con frecuencia catastróficos.
En ocasiones se producían fenómenos de combustión espontáneas  sin que se pudieran determinar las causas.
A continuación se descubrió que los restos de materias grasas en un algodón que no se había lavado ni depurado suficientemente tomaban parte en la nitración.
Los trabajos decisivos que iban a permitir la industrialización del fulmicotón fueron emprendidos por Von Lenk, en Alemania, y sobre todo por el químico inglés Abel, quien ideó  un proceso de fulmicotón reducido a pasta y comprimido.
Pero, si bien se había dado con una solución bastante satisfactoria en lo que concierne a la estabilidad, el empleo en las armas continuaba siendo muy aleatorio por la acción erosiva.
Un fusil de infantería de la época, que podía tolerar una media de 3000 disparos de pólvora negra ordinaria, quedaba  inutilizado tras 500 disparos realizados con fulmicotón.
Se intento pues disminuir la velocidad de combustión de diferentes maneras y, es curioso constatar, que algunos de esos procedimientos tenían más de subterfugio que de búsqueda de una mejora a través de una mejora a través de una modificación de la misma estructura de la sustancia.
Por ello, por ejemplo, Lenk pensó, para las piezas de artillería, en enrollar un cordón de fulmicotón alrededor de un cilindro de madera hueco cerrado por sus dos extremos: la inflamación se obtenía de un estopín. En la primera fase de la combustión, el aumento de presión provocaba el lanzamiento del proyectil, después el cilindro de madera se aplastaba y el volumen de la cámara de pólvora se incrementaba bruscamente haciendo que la presión descendiera en el momento crítico.
Pero, finalmente, el fulmicotón se abandono como medio propulsor y se empleó sólo en las minas o para cargar, en forma comprimida, algunos proyectiles huecos de artillería.
El ingeniero general Paul Vieille
1854 -1934
inventor de las primeras póvoras colidales de base simple
Los investigadores, no obstante, son obstinados; bastaba encontrar la forma de <<educar>> el piroxilo.
En 1864 el capitán Schultze creó una de las primeras pólvoras piroxiladas, no supuso más que una transición; fue el ingeniero francés Paul Vieille quien aportó, en 1884, la solución definitiva al gelatinizar el fulmicotón en un disolvente volátil éter-alcohol, hallando así la primera pólvora coloidal de base simple.
Los dos obstáculos principales que se oponían al uso del fulmicotón en las armas portátiles se habían superado a un mismo tiempo; por una parte, la combustión por capas paralelas conseguía la regularidad; por otra, la fuerza y adaptar así las cargas a una gran variedad de cañones de prueba.
Si bien los nombres de numerosos investigadores, sabios y especialistas en balística ha jalonado las etapas sucesivas del desarrollo y la puesta a punto de las primeras pólvoras piroxiladas, no debe olvidarse (lo que se hace con demasiada frecuencia) que dos nombres franceses se hallan vinculados al origen del descubrimiento ya al éxito de las investigaciones.